RAFAEL NÚÑEZ MOLEDO Y SOLEDAD ROMÁN: UNA HISTORIA DE AMOR

Rafael Wenceslao Núñez Moledo nació en Cartagena de Indias, Colombia el 28 de septiembre de 1825 y murió el 18 de septiembre de 1894 en la misma ciudad. Sus padres fueron el coronel patriota Francisco Núñez y la señora Dolores Moledo hija de otro militar español que apoyó la causa independentista de Colombia.  Su vocación como político se combinó con un interés profundo por la escritura, evidente en su obra intelectual y en sus planteamientos respecto a los caminos políticos que debía asumir el país[1]. Núñez lideró la llamada “Regeneración”, proceso político que terminó el régimen federal de los Estados Unidos de Colombia y guió la elaboración de la Constitución de 1886, además fue el autor de la letra del Himno nacional de Colombia, adoptado oficialmente en 1920. Fue un personaje controversial en la historia política, por personificar el antagonismo de la segunda mitad de la Colombia decimonónica y por su vida amorosa.

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Retrato de Rafael Núñez

 Sobre el último aspecto mencionado se basará este ejercicio investigativo, se pretenderá rastrear los datos biográficos sobre el segundo matrimonio y vida de pareja del llamado “Regenerador”, aplicando la teoría de la espiral de Tony Judt, tomada desde un enfoque íntimo, dedicando especial atención en los datos que se logren rastrear desde su círculo social más privado, en este caso, lo que pueda aportar la biografía de su segunda esposa Soledad Román.

Las nupcias con Soledad Román, su segunda esposa se llevaron a cabo el 14 de julio de 1877 en París, donde ante el cónsul colombiano José Triana contrajeron matrimonio civil. Este matrimonio causó gran controversia y lo condenó tanto a él como a Soledad al rechazo por parte de amplios sectores de la sociedad bogotana, los copartidarios liberales y también por los opositores de Núñez. Se le tachó de bígamo debido a que la ley eclesial no aceptó el divorcio, aunque por vía civil desde 1872 el vínculo con su primera esposa Dolores Gallego se había acordado. En febrero de 1889 el matrimonio Nuñez-Roman se consagró ante la iglesia católica tras la muerte de Dolores Gallego, así la pareja pudo convivir tranquilamente con la aprobación eclesial por cinco años mas hasta la muerte de Núñez en 1894.

 

Soledad Román Polanco

Nació en la ciudad de Cartagena de Indias, Colombia en 1832 y murió el 19 de octubre de 1924 en la misma ciudad a sus 84 años. Sus padres fueron el químico español Manuel Román y Picón y Rafaela Polanco y Ripoll.

Soledad Román de Núñez 1881[2]

Antes de ser primera dama su vida transcurrió como la de cualquier dama pudiente de su tiempo; aunque era una joven particular, “era de buen ver, inteligente, decidida y laboriosa, que se distinguía por su madurez, independencia de criterio y amor al trabajo”[3]. Creció en un hogar de principios conservadores y católicos.  Tras la muerte de su madre como hija mayor que era toma las riendas de la casa. Desde muy joven comenzó a trabajar en la botica que tenía su padre, alternando con la responsabilidad de educar a sus hermanos menores.

Siempre fue una mujer de carácter y templanza, independiente y culta; precedía tertulias en su casa y militaba fervientemente en la filas del partido conservador; en definitiva una mujer poco convencional para su época, lo que le trajo envidias y reniegos. A lo mejor estas cualidades fueron las que cautivaron y enamoraron al Dr. Núñez.

Los matrimonios por conveniencia entre las familias del círculo social alto eran comunes, uniones entre los prospectos notables y las descendientes de los prohombres de la nación. El padre de Soledad le concertó compromiso con el hijo de un adinerado comerciante catalán, Pedro Maciá.  Sin embargo Soledad rompió éste  tras cinco años de convivencia desde 1852.

En 1874, como herencia de su padre recibe varias propiedades, entre ellas la casa del Cabrero y dos mil pesos, los cuales destina a la creación de su propio negocio, una cigarrería llamada “El Dique”, negocio al que se dedica fielmente.

 

UNA ODISEA DE AMOR

Soledad conoció a Rafael en la casa del político y general Juan José Nieto. Al parecer fue invitada por él mismo para que conociera personalmente al joven Núñez, quien a pesar de su juventud ya había sido gobernador de Bolívar.  A Soledad no le cayó en gracia ese pequeño complot organizado por Nieto, así que ideaba la manera de poner distancia. Núñez intentó cortejarla pero Soledad no aceptó las proposiciones del joven. Además los planes que tenía su padre para ella eran distintos, pretendía casarla con el español Maciá, lo cual se dio, pero el compromiso duro solo  cinco años, así que Soledad regresó a la soltería en 1857.

Tras el rechazo de la señorita Román, Núñez parte hacia Panamá y tiempo después contrae matrimonio con Dolores Gallego el 25 de febrero de 1951; ella era la cuñada del ex presidente José de Obaldía y se trató también de unas nupcias por conveniencia. De la unión saldrían dos hijos y un fracaso amoroso que terminó en divorcio oficial el 25 de abril de 1872.

La carrera política de Núñez iba en ascenso cada vez más, adquiriendo notoriedad e importancia en el círculo liberal del país, su posición anti federalista lo llevó hacerse vicepresidente de la Cámara como representante del partido liberal. Posterior a esto conquistó cargos como Secretario de Guerra, Hacienda y del Tesoro. Mientras la vida de Núñez trascurría dentro del mundo político, Soledad seguía su vida de soltera atendiendo su tienda de tabacos en Cartagena.

Los viajes de Núñez hacia Cartagena eran frecuentes, visitaba a su familia y por supuesto aprovechaba para saludar a Soledad quien siempre estaba al tanto de sus acciones. Núñez le insistió y nuevamente pidió su mano y ella tajantemente se rehusó por segunda vez a pesar de ser soltera.

Núñez ya como cónsul en Nueva York vivió un apasionante amorío con la señora María Gregoria de Haro de Logan, una mujer ilustrada, bella y amante de la poesía. Viajaron en 1865 por el nombramiento de Núñez como cónsul en El Havre en Liverpool y también viajaron a París donde vivieron juntos algunos años, pero este amor también se terminó.

De regreso a Colombia y de paso por su ciudad natal, encontró a una Soledad emocionada y abierta a que él le cortejara de nuevo, pero Núñez sin dejar atrás su galanura se mostró esquivo, y más bien decidió reanudar un antiguo amor con una señora llamada Nicolasa Herrera. Sus enemigos políticos aprovecharon esta circunstancia para intentar opacar su imagen y así afectar su carrera  política, apelando por Dolores Gallego quien aún seguía siendo su esposa oficial, pues el trámite de divorcio por vía eclesial aún no se concretaba, mostraban a su esposa como una desventurada mujer por las andanzas amorosas de su esposo el Dr. Núñez. Sus deseos de ser postulado como candidato liberal para la presidencia se vieron trucados por las habladurías, nostálgico y afligido regresa a su ciudad natal a labrarse nuevos caminos.

Ocurre un giro a su espinoso amor, cuando para sorpresa de Núñez encuentra a su regreso a Cartagena una Soledad activa políticamente, quien a partir de sus tertulia libradas desde su casa, se fue convirtiendo en una especie de “emisaria de la política”. Soledad convertida en una admiradora mas de Núñez, a pesar de su militancia en el partido conservador y junto a sus amigos locales, impulsan nuevamente su carrera política postulándolo como candidato a la presidencia de Bolívar. En la marcha de esta iniciativa  política, el acercamiento entre ellos se propició fervientemente.  Ahora Núñez tenía a su amor y un triunfo electoral.

Las dificultades aún no paraban, a sabiendas que un matrimonio por la iglesia no era posible, debido a que el divorcio con Dolores Gallego seguía siendo negado por la curia y que Soledad tan fiel a sus principios católicos, celebrar un matrimonio por lo civil seria propiciar un escándalo monumental  y su nombre ahora seria atacado abiertamente, sin embargo el amor venció, y la ceremonia civil se celebró en Paris el 14 de julio de 1877.

La Colombia del siglo XIX era una sociedad pacata, en la que los valores católicos eran los que primaban y dictaban que el sacramento del matrimonio era indeleble y se rechazaba completamente los enlaces civiles, los cuales también carecían de un aval y reconocimiento público. Pero ellos se atrevieron a desafiar las tradiciones de su época, afrontando con fortaleza y amor los desafíos que devinieron. La controversia causada por el matrimonio los condenó tanto a él como a Soledad al rechazo por parte de amplios sectores de la sociedad, los copartidarios liberales y opositores de Núñez, incluso de se le tachó de bígamo debido a que la ley eclesial no aceptó el divorcio, aunque por vía civil desde 1872 el  vínculo con su primera esposa Dolores Gallego se había acordado. En febrero de 1889 el matrimonio Núñez-Román se consagró ante la iglesia católica tras la muerte de Dolores Gallego, así la pareja pudo convivir tranquilamente ya con la aprobación eclesial por cinco años mas hasta la muerte de Núñez en 1894.

 

 

 

Referencias

 

  • Ariza Ezpeleta, Benjamín. “El pragmatismo político de Núñez”. Boletín de historia y antigüedades vol. 93, N° 834. Ed. Guadalupe. Bogotá, 2005. Pp 655 – 670.
  • Otero Muñoz, Gustavo. “Un hombre y una época: la vida azarosa de Rafael Núñez”. Editorial a b c. Bogotá, 1951. P 439.
  • Espinosa, Germán. “Los amantes del Cabrero”. Revista Cambio N° 444-445. Bogotá, 2001. Pp 22- 26.
  • Galvis, Silvia. “Soledad Román de Núñez: Los afanes del Concordato”. Revista Credencial Historia. 1993. Publicación digital en la página web de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República. http://www.banrepcultural.org/node/32785.
  • Tatis, Gustavo. “En las sombras de Soledad Román”. El Universal. 2009.
  • Gran Enciclopedia de Colombia. “Román de Núñez, Soledad”. Círculo de Lectores.

 

[1] Tomado de: “Rafael Núñez, el regenerador (1825-1894)”, artículo de Nicolás del Castillo Mathieu. Publicado en Revista Credencial Historia, N 13.

[2] Carlos A. Román. Tarjeta de visita. Soledad Román de Núñez (con dedicatoria). 1881. En: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/modosycostumbres/cartag/cartag16.htm

[3] Sourdis Nájera, Adelaida. “Mujeres que amaron a Núñez”. Revista Credencial. En: http://www.revistacredencial.com/credencial/content/mujeres-que-amaron-n-ez-0#ref_15

 

Débora Arango: su obra desde una visión histórico-pedagógica

¿Quien era?

Era hija de Castor María Arango Díaz y Elvira Pérez. Desde niña mostró buenas actitudes por la pintura y el arte, años después ingresó al Instituto de Bellas Artes de Medellín. Fue alumna del Maestro Eladio Vélez, quien le enseñó los secretos del dibujo y del Maestro Pedro Nel Gómez; en el taller de este último aprendió la dinámica de la forma, la vitalidad del movimiento, el colorido. Mientras tanto, en la biblioteca de su tía, descubrió a los filósofos y escritores de todas las tendencias; por intermedio de sus hermanos, estudiantes de medicina, accedió a libros de anatomía que le permitieron el estudio del cuerpo humano.

En 1937 expuso acuarelas de paisajes, animales y naturaleza muerta, junto a sus compañeras del taller de Nel Gómez. En 1938 se apartó de su maestro y comenzó a trabajar sola, experimentando con desnudos de tamaño natural y pintando escenas de la vida real. Un año después participó en la “Exposición de Artistas Profesionales” en el Club Unión de Medellín donde expuso acuarelas y óleos, incluyendo dos desnudos, uno de ellos “Cantarina de Rosa”: ganó el primer premio y el escándalo estalló. La sociedad política e intelectual repudió su obra y la calificó de sórdida, impúdica y pornográfica.

En 1946 viajó a México para perfeccionarse y estudiar a los muralistas; de regreso, en 1948, expuso en Medellín, pero su desnudo, esta vez “La adolescencia” volvió a escandalizar a la sociedad.

Rebelde, transgresora, audaz, polémica, talentosa, Débora abordó la crítica social y política de su país y de su época: pintó obreros marginados, monjas, prostitutas, mujeres relegadas, el dolor y el maltrato, la situación política y las manifestaciones populares. Interpretó la realidad cotidiana, denunciando la violencia de una sociedad llena de prejuicios ancestrales. Fue la primera mujer colombiana que se atrevió a pintar desnudos, por lo que fue duramente criticada, también lo fue por los retratos de conocidos políticos pintados con forma de animales.

Sufrió insultos y soledad, por lo que decidió no volver a exponer sus obras, encerrándose en su casa, pero no abandonando sus pinturas. Viajó a España a perfeccionarse en la figura humana y estudiar cerámica; en 1955 expuso en Madrid, una muestra individual, pero por orden de Francisco Franco sus pinturas fueron descolgadas. Estudió en InglaterraFrancia y Austria. De regreso a su país, expuso una serie de cerámicas en el Centro Colombo Americano de Medellín.

Alejada del medio artístico, Débora se encerró por un largo período en su casa-taller llamada “Casablanca”, donde elaboró zócalos, baldosines y murales en cerámica cocida. En 1975 con casi cien obras hizo una exposición individual en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. En 1984 el Museo de Arte Moderno de Medellín, hizo una exposición retrospectiva donde se mostró más de 250 obras entre acuarelas, óleos y cerámicas, así se reivindicó plenamente como artista.

Durante su carrera Débora recibió múltiples condecoraciones, como el Premio a las Artes y a las Letras, la Medalla al Mérito Artístico y Cultural, la Cruz de Boyacáy el título de Maestra Honoris Causa de la Universidad de Antioquía. Debora fue una de las grandes pintoras del país
En 1986 Débora Arango donó toda su colección al Museo de Arte Moderno que, con el correr de los años realizó varias exposiciones de estas obras: En 1991 organizó la exposición “Cuatro Temas en la obra de Débora Arango: el desnudo, la religión, la política y la denuncia social”. Algunas de sus pinturas más reconocidas son: “Las monjas y el cardenal”, “El almuerzo de los pobres”, “El Cristo”, “Huida del convento”, “La monja intelectual”, “En el jardín”, “Bailarina en descanso”, “Los cargueros”, “Los matarifes”,”Retrato de un amigo” Mateo Blanco quien fue su mejor amigo en últimos años de su vida .

Tenaz y firme en sus convicciones y valiente en su anhelo de libertad, Débora Arango falleció en diciembre de 2005, a los 98 años, siendo reconocido su talento y su aportación al arte colombiano.Débora Arango antes de morir, legó a su discípulo pintor y escultor colombiano Joaquín Restrepo todos sus conocimientos.era una señora Desde noviembre del 2008, la casa de Débora Arango fue declarada bien de interés cultural de la Nación y Casa Museo.

* Tomado de:  http://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/arango_debora.htm

 

El arte al igual que la historia, desde una visión académica requiere una metodología y una teoría propia, sin embargo la historia al componerse de un tiempo y un espacio, hace posible que el estudio del arte nos remita a una lectura del pasado. Es así como es posible fusionar estas dos disciplinas y lograr una dinamización en la enseñanza de un tema histórico y salirse de la monotonía de una clase magistral aburrida.

Hay que revocar esa idea de que la única fuente para hacer historia es un documento escrito, y si ademas hacemos un uso adecuado de las imágenes, de lo visual, tendríamos en nuestras manos una herramienta eficaz para hacer llegar una temática histórica que a veces se torna densa para el alumnado.

Las pinturas de Débora Arango están cargadas de historia política y social de la Colombia de principios y mediados del siglo XX, como nos enseña la historiografía, toda obra escrita, visual etc, ha sido producida dentro de un contexto especifico, cargado de infinidad de hechos históricos, así pues hacerles una adecuada lectura y explicárselas a los alumnos a partir de una obra pictórica es una herramienta de gran ayuda para trasmitir conocimiento.

Su pintura sobre El Bogotazo puede ser una herramienta para  poner en práctica lo anterior, en la pintura se aprecia una mujer semidesnuda (el desnudo siempre esta presente en las obras de Débora) tocando las campanas, dando a entender que algo esta sucediendo, alarma a la muchedumbre que se encuentra alrededor. Esta obra trata de recrear uno de los hechos más relevantes del siglo XX en la historia de Colombia, los episodios de violencia, protestas, desórdenes y represiones dadas en  Bogotá  el 9 de abril de 1948 tras el  asesinato del líder político Jorge Eliécer Gaitán.

ImagenMediante una obra pictórica se puede enseñar, se puede transmitir conocimiento histórico; el arte aparte de ser una disciplina académica, se convierte entonces en una herramienta para la enseñanza de la historia.

Film La Ola: herramienta para la enseñanza de la Historia

 

La ola

Die Welle en alemán, es una película de drama alemana realizada en 2008 y basada en el experimento de la Tercera Ola, .

 

Sinopsis
Se desarrolla en la Alemania de hoy. Durante la semana de proyectos, al profesor del instituto Rainer Wenger (Jürgen Vogel) se le ocurre la idea de un experimento que explique a sus alumnos cuál es el funcionamiento de los gobiernos totalitarios. Comienza así un experimento que acabará con resultados trágicos.
En apenas unos días, lo que comienza con una serie de ideas inocuas como la disciplina y el sentimiento de comunidad, se va convirtiendo en un movimiento real: LA OLA.
Al tercer día de iniciado el movimiento, los alumnos comienzan a aislarse y amenazarse entre sí. Cuando el conflicto finalmente rompe en violencia durante un partido de water polo, el profesor decide no seguir con el experimento, pero para entonces es demasiado tarde, LA OLA se ha descontrolado. A través de su lema: “el poder mediante la disciplina, fuerza mediante la comunidad, fuerza a través de la acción, fuerza a través del orgullo”, haciendo hincapié en ello, hizo que cada día los alumnos lo siguieran como una nueva regla. El profesor logró que todos ellos entrasen a su aula y, en menos de 30 segundos, se sentaran con actitud atenta y con la espalda bien recta, resueltos a iniciar la clase, interesados en la forma extrema de inventar un saludo y vestirse de camisa blanca. El popular curso se decidió llamar “La Ola”, y a medida que pasaban los días, “La Ola” comenzaba a hacerse notar mediante actos de vandalismo en la ciudad, todo a espaldas del profesor Wenger, que acaba perdiendo el control de la situación y de esta manera perdiendo también el control de su propia vida.

Antecedentes

El guión de la película esta basado en la novela La tercera ola de Morton Rhue (1981) que a su vez se basaba en el experimento de la Tercera Ola, propuesta por un profesor de un instituto de Palo Alto(California), en el año de 1967. Precisamente el personaje de la película, Rainer Wenger, está basado en el profesor Ron Jones.

Consideraciones para la enseñanza de la Historia

Lo primero para resaltar es la comunicación que el profesor logra entablar con sus alumnos para enseñarles de forma asertiva las características de la autocracia como forma de gobierno, ejemplificandoles con hechos históricos cercanos a su realidad, teniendo en cuenta que la trama del film se desarrolla en territorio alemán, en donde a mediados del siglo XX se dió uno de los acontecimientos político-económico más importante de la historia contemporánea, el régimen Nazi y la II Guerra Mundial.

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El motivar e incentivar a los alumnos para así despertarles interés sobre un tema en especifico es una tarea y una responsabilidad de todo educador para con ellos, el único fin es lograr un aprendizaje idóneo, ese ideal de una buena enseñanza debe ser integral, y en la película se acerca mucho a ello el profesor Rainer Wenger, quien incentiva a sus alumnos para que formen un criterio y tomen decisiones, identifiquen objetivos individuales y colectivos a través del auto-reconocimiento de aptitudes y capacidades propias en cada uno, ademas de enseñarles el valor del respeto; es interesante como el profesor lo logra, en mi concepto el volverse parte de ellos, conquistarlos y conseguir un trato amistoso es una gran estrategia para que el alumno se sienta cómodo y sin presiones, creería que eso facilitaría el proceso de aprendizaje.

El film como tal y su puesta en escena es material para la enseñanza y su contenido temático para la enseñanza especifica de la historia. El método de enseñanza expuesto en éste y su carga de antecedente histórico es valioso, pues considero que a partir de una película se puede lograr dinamizar la actividad pedagógica, ademas de convertirse en una herramienta  práctica para dar a conocer un hecho histórico; si bien hay lugar para la ficción, el dar nociones previamente sobre el hecho y su contexto es indispensable, así mismo es innegable que el cine puede generar mas acercamiento y claridad sobre el contenido de clase.

Consideraciones sobre la enseñanza de la Historia

La historia es un conjunto de conocimientos que va más allá de una memorización prolija de fechas, personajes o acontecimientos trascendentes, sino como refiere Josep Fontana “…,  la historia se convierte en instrumento de reflexión crítica que ayuda al estudiante a comprender mejor la sociedad en que vive.”[1] , pues el contacto con un pasado nos acerca a nuestros orígenes, tradiciones y demás aspectos inherentes a un grupo humano, desde los cuales ejercemos nuestra identidad y pertenencia a un territorio, cultura o comunidad. Sin embargo el conocimiento del pasado es indiferente, en general, para  los alumnos de las escuelas tanto de enseñanza básica como media, y es precisamente generar interés en los alumnos un reto para quien enseña historia.

Aunque la enseñanza  en si enfrenta grandes dificultades, la enseñanza de la historia trae sus propios retos. Para superarlos hay que tener en cuenta el contexto socio-cultural donde se desarrolla la enseñanza de la misma; el profesor de historia debe preguntarse sobre la pertinencia de los contenidos y si estos realmente responden a las necesidades e intereses de los alumnos y alumnas, cuáles son las implicaciones pedagógicas y sus alcances formativos, cuál es la mejor didáctica para enseñar, qué herramientas y actividades se emplearán, cuáles son las  implicaciones sicológicas de quien aprende y cuál es la historiografía acertada para el contenido de clase, su enfoque y si es preciso introducir conocimientos desde otras disciplinas. Se debe analizar a profundidad si lo anterior está al alcance de las capacidades de los estudiantes; en otras palabras se trata de  preparar clases solo después de conocer al alumnado, establecer intereses, capacidades particulares y preguntarse sobre el sentido que tiene este saber en el proceso de formación de ellos como individuo, para así lograr un eficiente  aprendizaje de la Historia.

Dentro de los retos de enseñar historia, los mayores son el componente tiempo y la debida introducción y empleo de recursos didácticos, principalmente porque el tiempo que se dispone para una clase de historia a veces no es suficiente,  si lo que se quiere lograr es que el alumno pueda vislumbrar y hacer un análisis crítico del pasado, comprendiendo el desarrollo, las transformaciones y permanencias, causas y efectos y demás relaciones inherentes  a los fenómenos históricos, además de que pueda aterrizarlos al plano de su entorno social actual.

Esa falta de profundización en los temas crea un vacio en el alumno que evita la creación de conciencia y de criterio propio dentro de la comprensión del pasado, por lo tanto se estaría fracasando en una verdadera enseñanza de la historia, dado que el alumno no se estaría sirviendo de ella; púes, si bien nos servimos del pasado para comprender nuestro presente, porque no hacer uso de este mismo para “preparar” nuestro futuro.

Una enseñanza para el porvenir y una formación para el progreso de una sociedad, sirviéndose del aprendizaje histórico es una tesis incluso propuesta por el Ministerio de Educación Nacional colombiano, desde donde se formuló como uno de los objetivos – “el estudio científico de la historia nacional y mundial dirigido a comprender el desarrollo de la sociedad, y el estudio de las ciencias sociales, con miras al análisis de las condiciones actuales de la realidad social[2].

Los Lineamientos curriculares de las Ciencias Sociales, planteados también desde el MEN,  refuerzan e incentivan la enseñanza y aprendizaje de la historia, para contribuir con la formación de hombres y mujeres  activos en la sociedad, que aporten en la transformación positiva de la misma, poseedores de una conciencia crítica y conocedores de sus derechos y deberes[3].

Es fundamental implementar adecuadamente los mecanismos de comprensión del contenido de clase por el estudiante, para ello en primer lugar una buena estimulación y motivación por parte del maestro se hace indispensable, así  mismo tener creatividad con los recursos didácticos. Las salidas pedagógicas son una buena estrategia para lograr la atención y despertar el interés del alumno, visitar lugares de temática histórica, proponer tareas y actividades que incluyan su entorno más cercano, como su familia, el barrio, la ciudad etc. En definitiva el  mejor recurso es aquel que  se pueda proponer desde un ámbito cotidiano, que el alumno pueda relacionar con su propia realidad y práctica, para que logre captar y asimilar por su propia experiencia cualquier concepto y demás contenidos teóricos y así cumplir con los objetivos pedagógicos e historiográficos de la enseñanza de la historia.

Hacer uso de la interdisciplinariedad también puede convertirse en un motor de aprendizajes, es una buena estrategia que tenemos a la mano que nos permitiría aterrizar los contenidos del curso de forma interesante y productiva,  además de que estaríamos haciendo uso integral de las ciencias sociales y demás disciplinas que puedan aportar para la enseñanza de la historia; desde la geografía, la antropología, la sociología y también desde los distintas líneas del arte.

Otra de las dificultades que se presentan es acerca de aquella equivocada visión que se tiene sobre el aprender y saber historia, esa predisposición de la gente a la cual le produce tedio y aburrimiento y que lastimosamente los niños y jóvenes se han contagiado. Esa percepción de que “el saber histórico es una visión erudita del conocimiento del pasado… o que saber historia es igual a ser anticuario o albacea del recuerdo; saber historia es conocer curiosidades de otros tiempos, recordar datos que identifican un monumento o un acontecimiento, o, simplemente, recitar nombres de glorias y personajes pasados, generalmente del patrimonio propio.[4] Corregir y cambiar esta visión es precisamente una tarea y un deber de quien se aventura a enseñar historia, lograrlo es posible desde la escuela y orientación del maestro. Conseguirlo puede no ser fácil,  pero hacer que los alumnos comprendan que la  historia está por todos lados y que atraviesa su diario vivir,  puede significar un triunfo de la buena enseñanza del conocimiento histórico.


[1] Aisenberg, Beatriz y Silvia Gojman, Didáctica de la ciencias sociales, aportes y reflexiones, Buenos Aires, Paidós, 1994, p. 42.

[2]Congreso de la República de Colombia. Ley general de educación: ley 115 de febrero 8 de 1994, MEN, Bogotá, 1994.

[3] Ciencias sociales. Lineamiento curriculares, MEN, Bogotá, 2002.

[4] Prats, Joaquín. Enseñar historia: notas para una didáctica renovadora. Junta de Extremadura. Mérida, 2001. P 38 .